EL SUELO | ELEMENTO FUNDAMENTAL DEL TERRUÑO

Arcilla, arena y cal, una de las claves de nuestros grandes vinos de parcela

Suelo, clima, variedad y hombre. Los cuatro aspectos que definen el terruño y la personalidad de los vinos. Quizás, de todos, el suelo sea el más importante. En Finca Loranque la peculiar mezcla de arcilla, arena y cal, suelos semipobres, con distintos porcentajes según las parcelas, va a definir gran parte de las características únicas de sus vinos.

Los suelos arcillosos son frescos y presentan mucha capacidad para retener los nutrientes y agua. FOTO: L.G.


FINCA LORANQUE

Departamento de Comunicación 

La elaboración de un buen vino comienza en la viña. Y contar con 42 hectáreas de viñedo propio, parceladas en un pago de 500 ha., significa poseer, cuidar y dotar de una personalidad única a los vinos de Finca.

Elementos tan importantes como la selección de las variedades de uva, como cada una de las decisiones tomadas en el viñedo, tienen un impacto fundamental en el resultado final del vino. Es lo que los franceses han categorizado como el 'terroir', la combinación de cuatro factores clave en la elaboración de vinos de calidad: suelo, clima, variedad de uva y hombre.

Posiblemente, el más definitorio de todos sea el suelo. Sólo hay que comprobar que la misma variedad y un mismo viticultor y clima, en un suelo u otro, obtiene resultados totalmente distintos. Factores como la composición química del suelo, su estructura, drenaje y capacidad de retención de agua afectan directamente a las cualidades de las uvas y, por tanto, a los vinos que se elaboran con ellas.

En Finca Loranque los suelos tienen un gran componente arcilloso, o sea, de restos de rocas sedimentarias con silicatos de aluminio, como el feldespato o el granito, por lo que su coloración tiende a ir del blanco (mayor pureza, en las parcelas de cabernet sauvignon y Merlot) al anaranjado (en las de syrah). La principal característica de estos suelos es que son muy susceptibles a la retención del agua, ya que sus elementos tienden a formar coloides al hidratarse, saturándose rápidamente y produciendo así inundaciones. 

Los suelos arcillosos son frescos y presentan, aunque con poca permeabilidad, mucha capacidad para retener los nutrientes y el agua durante un período de tiempo prolongado, lo que los hace perfecto para tipos de uva como las syrah, tempranillo y merlot.

La peculiar estructura del suelo

Teniendo como base fundamental la arcilla, la estructura del suelo tambien va a explicar la calidad de los vinos. En Finca Loranque dicha estructura se define como franco-arcilloso, donde la arcilla se combina de forma más equilibrada con arena y limo. Esta textura ayuda al viñedo a profundizar las raices, para poder acceder a reservas de agua más estables. Así, consigue mayor resilencia frente a la sequía, regularidad de las cosechas y más complejidad mineral y aromática.

De modo general y dependiendo mucho de las distintas parcelas en la que está dividida la finca, las peculiaridades de este suelo ayudan a los vinos de la bodega a conseguir elegancia y estructura, ya que los ciclos de maduración son más largos y se consigue una mayor carga de polifenoles durante la maduración. Con una extraordinaria capacidad para retener agua y mantenerse fresca, la arcilla combinada con clima continental dan lugar a vinos potentes, equilibrados, redondos y longevos.

Las bondades del carbonato cálcico

Uno de los constituyentes químicos más común en los suelos de Finca Loranque es el carbonato cálcico. Durante millones de años grandes proporciones de lo que ahora es tierra firme permanecieron bajo el mar. Durante vastos periodos de tiempo los esqueletos y conchas de los organismos marinos muertos fueron acumulándose en el fondo del mar, descomponiéndose y liberando el carbonato cálcico que formó rocas sedimentarias.
El beneficio primario es la neutralización de suelos ácidos. Eleva el pH, lo que crea un entorno radicular más apto, eliminando la toxicidad por exceso de aluminio y hierro. El calcio ayuda a mantener una buena estructura del suelo y favorece la absorción de nutrientes por parte de la planta. En ocasiones estas rocas o partículas ricas en carbonato cálcico afloran a la superficie, formando suelos blancos o de tonos pastel que reflejan la luz solar por lo que son más fríos que los suelos más oscuros.
De esta forma, ayudan a mantener la acidez natural de la uva, fundamental para vinos con buena estructura, frescura y capacidad de envejecimiento, además de conseguir taninos más finos y elegantes.

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