COLUMNA | LAS COSAS DE LORENZO
¿Esto se considera Arte o lo tiro?

 

 

El vino, como muchas de las experiencias más bellas de la vida, requiere tiempo y experiencia para extraer todo su placer y significado. — Crimson Shore, de Douglas Preston

Foto: IA


LORENZO GINÉS

Director de Comunicación 

 

Se queda mirando horrorizada una esquina de la habitación, pertrechada de cepillo, recogedor y trapos de colores variados, y con una sinceridad que emana de lo racional, observando con desdén un descolocado montón de cuadros y bocetos por el suelo, Chusa termina preguntando despreocupada:

_¿Ésto es arte o puedo tirarlo?”

Después de reírme de la ocurrencia de Fernando Colomo, en su última y delirante película, ‘Las delicias del jardin’, la carcajada desembocó en reflexión. Porque en ocasiones soy ‘Chusa’, la mujer con aspiradora al ristre y no veo más allá de la limpieza como objetivo, mientras que otras soy el raro coleccionista ‘gafapasta’ y consumidor rarito de ‘arte’, o lo que sea. Difícil dualidad e imposible encuentro entre posiciones encontradas.

Porque el vino tiene una parte artística fundamental, la creativa. Y si no la tiene, para algunos, no es vino. Tantas variables, tantos desvelos, tantos trazos distintos y personales, tantos colores que esconden sabores y matices que gritan olores. Sí, cuando uno se deja atrapar por el mundo del vino entra en una dimensión artística, y busca herramientas para ir desmenuzando cada uno de los 'brochazos' que contiene una humilde botella, que guarda una añada, nada más y nada menos que una añada.

Pero como el Arte con mayúsculas, a veces se nos va de las manos. Y cuesta entender algunas propuestas, incluso llevadas a los altares por los 'popes' del saber y otras que son vilipendiadas por sus contrarios. Muchas veces soy la Chusa (mi no comprender), y haría limpieza sin pensarlo. Arriba la escoba, abajo la fregona, abiertos los sumideros, que ahí va eso que pretende ser arte líquido. Arte por el retrete. Y otras soy el 'tío de la tabarra' que ve momentos memorables dónde los demás sólo ven alcohol y aspereza, que ensalza sutiles matices que pasan desapercibidos para casi todos. Qué leches, para todos. 

Pero, ¿hay algo más dificil que definir que el arte? Yo estoy entre lo que decía Santo Tomás de Aquino, eso de que el arte es "el recto ordenamiento de la razón", entendiendo que requiere método, técnica y un propósito claro.John Ruskin, que creía que realmente el arte es la viva "expresión de la sociedad", ya que refleja los valores, pensamientos y la cultura de una época determinada. Y más contemporaneo y de este mundillo, lo que dice Willy Pérez, eso de que "los vinos saben como saben y como las ideas, la cultura y la historia terminan influyendo en lo que entendemos por un gran vino".

Pero volviendo al asunto, desde un trago cuasifilosófico, que es ese que nos deja en shock cuando lo hueles y lo saboreas con un deleite cercano a lo ridículo, el arte en una botella está en el poder de conmovernos y ofrecernos una vía de escape de los límites de la realidad. Y está en algo tan tangible y único como que te das cuenta que va directo al apartado de recuerdo, significa que algo se ha encendido cuando pasa el tiempo y perdura en tu memoria, rememoras el momento, el ambiente, el con quién y el cuándo te bebiste un gran vino, 'un vino de arte'.

Yo creo que aquí es donde debo dejarlo, porque tengo abierta dándole su tiempo la que puede ser otra 'obra de arte'. O no.


LORENZO GINÉS

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